{"id":1999,"date":"2025-12-04T19:58:10","date_gmt":"2025-12-04T19:58:10","guid":{"rendered":"https:\/\/haciaelfin.cl\/?page_id=1999"},"modified":"2025-12-25T22:33:45","modified_gmt":"2025-12-25T22:33:45","slug":"proposicion-para-clasificar-la-felicidad-como-trastorno-psiquiatrico","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/haciaelfin.cl\/?page_id=1999","title":{"rendered":"PROPOSICION PARA CLASIFICAR LA FELICIDAD COMO TRASTORNO PSIQUIATRICO"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>A traves de una revision de la literatura relevante se muestra que la felicidad es estadisticamente anormal, consiste en un conjunto discreto de sintominas, esta asociada con un rango de anormalidades cognitivias<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-small-font-size\"><br><strong>Journal of Medical Ethics, 1992, 18, 94-98<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><br>Proposici\u00f3n para clasificar la felicidad como un trastorno psiqui\u00e1trico<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Richard P. Bentall<br>Resumen del Autor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><br>Se propone que la felicidad sea clasificada como un trastorno psiqui\u00e1trico [psychiatric disorder]\u00b9 y sea incluida en las futuras ediciones de los manuales de diagn\u00f3sticos m\u00e1s importantes bajo el nuevo nombre de: trastorno afectivo mayor, tipo agradable [pleasant].<\/p>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de una revisi\u00f3n de la literatura relevante se muestra que la felicidad es estad\u00edsticamente anormal, consiste en un conjunto discreto de s\u00edntomas, est\u00e1 asociada con un rango de anormalidades cognitivas, y probablemente refleja un funcionamiento anormal del sistema nervioso central. Una objeci\u00f3n posible a esta proposici\u00f3n se mantiene: que la felicidad no es evaluada de manera negativa. Sin embargo esta objeci\u00f3n es desechada como cient\u00edficamente irrelevante.<br><br><br><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><br><br>La felicidad es un fen\u00f3meno que ha recibido muy poca atenci\u00f3n de parte de los psicopat\u00f3logos, quiz\u00e1s porque normalmente no es vista como causa de preocupaci\u00f3n terap\u00e9utica. Por esta raz\u00f3n la investigaci\u00f3n sobre el tema de la felicidad ha sido m\u00e1s bien limitada y cualquier afirmaci\u00f3n en el conocimiento existente sobre este fen\u00f3meno debe, por lo tanto, ser apoyada por observaciones cl\u00ednicas no controladas.<br><br>Argumentar\u00e9, sin embargo, que hay, prima facie [a primera vista], evidencia a favor de la clasificaci\u00f3n de la felicidad como un trastorno psiqui\u00e1trico [psychiatric disorder], apropiada para su inclusi\u00f3n en futuras revisiones de manuales diagn\u00f3sticos como el American Psychatric Association&#8217;s Diagnostic and Statistical Manual [DSM, (III), (IV), (IV-TR)] o la Organisation&#8217;s International Classification of Diseases [CIE (10)].<br><br>Estoy consciente de que esta proposici\u00f3n es contra intuitiva y probablemente ser\u00e1 resistida por la comunidad de psic\u00f3logos y psiquiatras. Sin embargo, los que muestren tal resistencia tendr\u00e1n que explicar la relativa seguridad [de los argumentos a favor de que] la felicidad sea considerada como un trastorno psiqui\u00e1trico al ser comparada con otras condiciones, firmemente establecidas [como trastornos], tales como la esquizofrenia. Anticip\u00e1ndome a las probables resistencias a mi proposici\u00f3n, por lo tanto, introducir\u00e9 mis argumentos con una breve revisi\u00f3n de la literatura cient\u00edfica existente sobre felicidad. Gran parte del siguiente reporte est\u00e1 basado en el trabajo de Argyle (1)<br><br>Es quiz\u00e1s prematuro intentar una definici\u00f3n exacta de felicidad. Sin embargo, a pesar de que a\u00fan no se han acordado criterios diagn\u00f3sticos formales, parece probable que la felicidad tenga componentes afectivas, cognitivas y conductuales [behavioural]. As\u00ed, la felicidad es habitualmente caracterizada por un \u00e1nimo [mood] positivo, a veces descrito como \u00abj\u00fabilo\u00bb [elation] o \u00abalegr\u00eda\u00bb [joy], aunque esto puede estar ausente en los estados felices m\u00e1s leves [milder], que a veces son llamados \u00abcontento\u00bb [contentment].<br><br>Argyle, en su revisi\u00f3n de la literatura emp\u00edrica relevante, se centra m\u00e1s sobre los componentes cognitivos de la felicidad, los que describe en t\u00e9rminos de una satisfacci\u00f3n general con \u00e1reas espec\u00edficas del vivir tales como las relaciones personales [relationships] y el trabajo, y tambi\u00e9n en t\u00e9rminos de la creencia de la persona feliz en su propia competencia y auto eficacia.<br><br>Los componentes conductuales de la felicidad son menos f\u00e1ciles de caracterizar, pero expresiones faciales particulares, tales como \u00absonreir\u00bb [smiling], han sido observadas. Es interesante el hecho de que haya evidencia de que estas expresiones son comunes entre variadas [across] culturas, lo que sugiere que podr\u00edan tener un origen biol\u00f3gico (2).<br>Observaciones no controladas, como las que se encuentran en cuentos [plays] y novelas, sugieren que la gente feliz es a menudo descuidada, impulsiva e impredecible en sus acciones.<br><br>Se han reportado cierta clase de conductas sociales acompa\u00f1ando a la felicidad, las que incluyen una alta frecuencia de contactos interpersonales recreacionales, y acciones de apoyo [prosocial actions] hacia otros identificados como menos felices (3). Esta \u00faltima observaci\u00f3n puede ayudar a explicar la persistencia de la felicidad a pesar de sus consecuencias inhabilitantes (que se describen m\u00e1s abajo): la gente feliz parece desear forzar su condici\u00f3n en compa\u00f1eros y parientes infelices.<br><br>En ausencia de marcadores fisiol\u00f3gicos bien establecidos, parece probable que el estado de \u00e1nimo subjetivo continuar\u00e1 siendo el indicador m\u00e1s ampliamente reconocido de esta condici\u00f3n. En efecto, Argyle ha comentado que \u00absi las personas dicen que est\u00e1n felices, entonces ellos est\u00e1n felices\u00bb (4). En este sentido, las reglas para identificar la felicidad son notablemente similares a aquellas que son usadas por los psiquiatras para identificar muchos otros trastornos [disorders] como, por ejemplo, la depresi\u00f3n.<br><br>La epidemiolog\u00eda de la felicidad ha sido escasamente investigada. Aunque parece probable que la felicidad es un fen\u00f3meno relativamente raro, las tasas exactas de su incidencia necesariamente dependen de los criterios para \u00abfelicidad\u00bb usados en cada investigaci\u00f3n particular. (En este sentido la felicidad tampoco es [un caso de trastorno] \u00fanico: problemas similares se han encontrado cuando se han hecho intentos de investigar la epidemiolog\u00eda de otros trastornos [disorders] tales como la esquizofrenia (5)).<br><br>As\u00ed, a pesar de que Warr y Payne (6) han encontrado que tanto como el 25 por ciento [de los entrevistados] en una encuesta en Inglaterra dec\u00edan que estaban \u00abmuy contentos con las cosas [tal como ocurrieron] ayer\u00bb, Andrews y Withey (7), estudiando una gran muestra en Estados Unidos, encontraron que s\u00f3lo el 5,5 por ciento de sus entrevistados se ubicaban a s\u00ed mismos en el nivel m\u00e1s alto de una escala de satisfacci\u00f3n vital de nueve puntos.<br><br>Uno de los problemas con esta tipo de datos es que han sido generados sin un buen criterio operacional [que defina] la felicidad, y se han centrado m\u00e1s en los componentes cognitivos de esta condici\u00f3n [condition] (quiz\u00e1s porque son comparativamente m\u00e1s f\u00e1ciles de medir) que en los componentes afectivos y conductuales. Es muy posible, por lo tanto, que las observaciones informales sean una mejor gu\u00eda de la prevalencia de la felicidad en muestras [samples] espec\u00edficas de la comunidad. Ciertamente, si las teleseries [soap operas] reflejan en alg\u00fan sentido la vida real, la felicidad es realmente un fen\u00f3meno relativamente raro en lugares tan apartados como Manchester, el Est End de Londres y Australia.<br><br>Es interesante el que, a pesar de toda la incerteza en torno a la epidemiolog\u00eda de la felicidad, hay evidencia de que est\u00e1 desigualmente distribuida entre las clases sociales: las personas que pertenecen a los grupos socioecon\u00f3micos m\u00e1s altos reportan afectos positivos mayores (8) lo cual puede reflejar el hecho de que est\u00e1n expuestos m\u00e1s frecuentemente a los factores de riesgo ambientales asociados a la felicidad.<br><br>Se podr\u00eda hacer m\u00e1s luz sobre la naturaleza de la felicidad considerando su etiolog\u00eda. Aunque la causa o causas de la felicidad tienen a\u00fan que ser identificadas, las teor\u00edas etiol\u00f3gicas han implicado tanto factores ambientales como biol\u00f3gicos.<br>Respecto a los factores ambientales, parece haber pocas dudas en torno a que breves [discrete] episodios de felicidad siguen t\u00edpicamente a eventos vitales positivos (9). Sin embargo, la observaci\u00f3n de que algunas personas son habitualmente m\u00e1s felices que otras sugiere que factores menos transitorios pueden tambi\u00e9n jugar un importante rol.<br><br>Si bien [por un lado] se ha sugerido que la predisposici\u00f3n general hacia la felicidad est\u00e1 relacionada con la autoestima (10) y las habilidades sociales (1), dos variables que probablemente reflejan experiencias tempranas de aprendizaje, el hallazgo de que la extroversi\u00f3n es un buen predictor de felicidad incluso por a\u00f1os hacia el futuro (11) sugiere [por otro lado] que podr\u00edan haber implicados factores biol\u00f3gicos.<br><br>Evidencia de que la felicidad est\u00e1 relacionada con anormalidades cognitivas ser\u00e1n expuestas m\u00e1s adelante, cuando discuta la afirmaci\u00f3n de que [se trata de un estado] irracional. Los estudios gen\u00e9ticos sobre la felicidad han sido una perspectiva de investigaci\u00f3n descuidada, pero la evidencia neurofisiol\u00f3gica apunta a que involucra ciertos centros en el cerebro y a sistemas bioqu\u00edmicos. As\u00ed, se ha encontrado que la estimulaci\u00f3n de varias regiones cerebrales desencadena los componentes afectivos y conductuales de la felicidad en animales (12), como tambi\u00e9n lo hace la administraci\u00f3n de drogas que afectan al sistema nervioso central tales como la anfetamina y el alcohol (13).<br><br>Considerando las evidencias [en torno a los factores] ambientales y biol\u00f3gicos en conjunto, puede ser necesario distinguir entre varios tipos diferentes de felicidad. As\u00ed, puede ser \u00fatil distinguir entre la felicidad reactiva, que se manifiesta usualmente como un episodio agudo seguido por una r\u00e1pida remisi\u00f3n de los s\u00edntomas, y la felicidad end\u00f3gena, la que puede ser un cuadro relativamente cr\u00f3nico, que puede ser seguida menos frecuentemente por mejoramientos sintom\u00e1ticos. El diagn\u00f3stico diferencial de estos dos tipos de felicidad es un proyecto obvio para futuros estudios. Dadas las similitudes aparentes entre la felicidad y la depresi\u00f3n, parece posible que la felicidad end\u00f3gena llegar\u00e1 a ser caracterizada por un \u00e1nimo [mood] positivo al principio de las ma\u00f1anas, un gran apetito, una persistente erotoman\u00eda.<br><br><strong>La felicidad como una enfermedad [disease] psiqui\u00e1trica<br><\/strong><br>Desde la emergencia de la profesi\u00f3n de psiquiatra en el siglo XIX se ha asumido habitualmente que los trastornos [disorders] psiqui\u00e1tricos son formas de enfermedad [disease]. A pesar de que este supuesto no ha estado a salvo de cuestionamientos en los a\u00f1os recientes (14), permanece tan arraigado en las profesiones relacionadas con la salud mental que la demostraci\u00f3n de que la felicidad califica como una enfermedad podr\u00eda ser un poderoso argumento para incluirla en futuras nosolog\u00edas de los trastornos psiqui\u00e1tricos.<br>Hist\u00f3ricamente han existido dos grandes aproximaciones a la definici\u00f3n de enfermedad [disease] (15). El primero, cuyo mejor ejemplo es el trabajo del doctor Thomas Sydenham en el siglo XVIII, implica la identificaci\u00f3n de s\u00edndromes que consisten en conjuntos [cluster] de s\u00edntomas que ocurren juntos. El segundo, cuyo mejor ejemplo es el trabajo posterior de Virchow, implica la identificaci\u00f3n de un proceso patol\u00f3gico que estar\u00eda causalmente implicado en una alteraci\u00f3n del cuerpo o de la conducta.<br><br>En la pr\u00e1ctica, los m\u00e9dicos dedicados a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica usualmente esperan que los dos tipos de clasificaci\u00f3n converjan hasta hacer posible la formulaci\u00f3n de un modelo causal de enfermedad. Sin embargo, para la mayor\u00eda de los trastornos psiqui\u00e1tricos, esta posibilidad se encuentra [a\u00fan] en alg\u00fan lugar del futuro (16). Por esta raz\u00f3n, cuando se considere la evidencia que [apunta hacia que] la felicidad es una enfermedad, ser\u00e1 \u00fatil mantener en mente para comparar la evidencia pertinente para establecer el estatus de enfermedad de trastornos psiqui\u00e1tricos ya reconocidos, como la esquizofrenia.<br><br>El asunto de si es o no posible identificar un s\u00edndrome de felicidad que sea significativo ha sido el tema de poqu\u00edsimas investigaciones. De acuerdo con Argyle (1), la mayor\u00eda de los investigadores est\u00e1n de acuerdo en que mejor pensar la felicidad como una dimensi\u00f3n del afecto, m\u00e1s que como una categor\u00eda discreta de desequilibrio emocional: en este sentido al menos la felicidad parece ser similar tanto a la esquizofrenia como a la mayor\u00eda de los trastornos psiqui\u00e1tricos (17).<br><br>Sin embargo, la relaci\u00f3n entre la dimensi\u00f3n felicidad y las otras dimensiones afectivas permanece oscura. As\u00ed, en una investigaci\u00f3n factorial anal\u00edtica [factor-analitic] (8) se ha observado que los reportes de felicidad y los reportes sobre estados afectivos evaluados de manera negativa obedecen a factores separados, sugiriendo que son independientes unos de otros.<br>Es interesante el hecho de que las personas que reportan alta intensidad de felicidad tambi\u00e9n reportan alta intensidad de otras emociones (18), lo cual podr\u00eda ser visto como evidencia para la hip\u00f3tesis (que se discute m\u00e1s adelante) de que la felicidad est\u00e1 relacionada con un estado neurofisiol\u00f3gico de desinhibici\u00f3n. Con todo, la frecuencia con la que las personas reportan felicidad [y la frecuencia con que reportan] estados afectivos negativamente evaluados parecen estar correlacionadas de manera inversamente proporcional (19).<br><br>Tambi\u00e9n existe algo de confusi\u00f3n en torno a la relaci\u00f3n entre felicidad y el trastorno psiqui\u00e1trico de man\u00eda; aunque se podr\u00eda esperar que sean condiciones [conditions, ver nota 4] relacionadas, Argyle (1) ha hecho ver que la man\u00eda, en contraste con la felicidad, es caracterizada principalmente por la excitaci\u00f3n. Sin embargo, los criterios diagn\u00f3sticos para los episodios hipoman\u00edacos empleados por la Asociaci\u00f3n Americana de Psiquiatr\u00eda [APA] (20) parecen permitir que la felicidad sea vista como un subtipo de hipoman\u00eda.<br><br>Considerando estas evidencias en su conjunto, se podr\u00eda argumentar que hay escaso apoyo emp\u00edrico a favor de la noci\u00f3n de un s\u00edndrome de felicidad discreto. Por otro lado, la evidencia es realmente bastante favorable cuando es comparada con la evidencia que apoya a otros s\u00edndromes psiqui\u00e1tricos ampliamente aceptados, tales como la esquizofrenia (20).<br>Ya se ha se\u00f1alado que [hay] algunas evidencias de que la felicidad est\u00e1 relacionada con una perturbaci\u00f3n [disturbance] del sistema nervioso central. Tal como es posible desencadenar [elicit] s\u00edntomas esquizofr\u00e9nicos en algunos individuos estimulando el l\u00f3bulo parietal, tambi\u00e9n es posible producir felicidad por la estimulaci\u00f3n del cerebro, aunque [en este caso se tratar\u00eda] de los centros subcorticales (12).<br><br>Sin embargo, [ciertos] centros corticales tambi\u00e9n parecen estar implicados, as\u00ed como [tambi\u00e9n] tanto las convulsiones del hemisferio izquierdo como la hemisferectom\u00eda derecha [hemispherectomy] han sido asociadas con estados de euforia prolongada; en efecto, se ha sugerido que los estados emotivos en general son regulados por un complejo balance de centros excitadores e inhibidores en ambos hemisferios, y que los estados afectivos anormales de cualquier clase reflejan una perturbaci\u00f3n [disturbance] de este equilibrio (22).<br>Claramente, se requieren investigaciones biol\u00f3gicas adicionales para especificar con todo detalle el rol de las anormalidades neurofisiol\u00f3gicas en la felicidad, pero se ha logrado un comienzo promisorio, y [se tiene ya] un cuadro bastante claro en comparaci\u00f3n con los resultados variables [que se han logrado] en cerca de cien a\u00f1os de investigaci\u00f3n en torno a la esquizofrenia (21).<br><br>En realidad, es la falta de progresos en la identificaci\u00f3n de una patolog\u00eda [de tipo] biol\u00f3gico para la esquizofrenia y para otros trastornos psiqui\u00e1tricos lo que ha llevado a algunos autores a rechazar la noci\u00f3n de que la esquizofrenia es una enfermedad [disease] (14) y a otros a argumentar que el criterio para [establecer lo que ser\u00eda una] enfermedad no deber\u00eda requerir la identificaci\u00f3n de una patolog\u00eda [de tipo] biol\u00f3gica subyacente (23).<br>Claramente si, como he argumentado, la felicidad cumple el acotado criterio de enfermedad empleado en la medicina f\u00edsica, es tambi\u00e9n probable que cumpla con cualquier criterio m\u00e1s amplio invocado por la psiquiatr\u00eda. Por ejemplo, se ha sugerido que, para los prop\u00f3sitos de la investigaci\u00f3n psiqui\u00e1trica, una enfermedad [disease] sea simplemente considerada como cualquier desviaci\u00f3n de la normalidad, ya sea por exceso o por d\u00e9ficit, que acarree al que la sufre alguna forma de desventaja biol\u00f3gica (24).<br><br>Ya ha sido discutida la evidencia de que la felicidad es estad\u00edsticamente anormal y, a pesar de la carencia de datos claros, hay al menos alguna raz\u00f3n en suponer que confiere una desventaja biol\u00f3gica, al menos en el corto plazo. Consistente evidencia cl\u00ednica de una asociaci\u00f3n entre felicidad, obesidad y descuido respecto del consumo de bebidas alcoh\u00f3licas ha existido desde antes de la \u00e9poca de la medicina cient\u00edfica. Se dice, por ejemplo que Julio C\u00e9sar habr\u00eda preferido la compa\u00f1\u00eda de hombres gordos debido a esa asociaci\u00f3n (25). Dado el bien establecido lazo tanto del alcohol como de la obesidad con enfermedades [illnesses] que amenazan la vida, parece razonable asumir que la felicidad conlleva un moderado riesgo para la vida. La observaci\u00f3n com\u00fan de que la felicidad lleva a conductas impulsivas es una raz\u00f3n adicional para esta preocupaci\u00f3n.<br><br>Evidencias m\u00e1s claras de que la felicidad confiere una desventaja biol\u00f3gica se pueden encontrar en la literatura respecto de variadas mediciones de los estados de \u00e1nimo [mood states], pero antes de discutir esta evidencia ser\u00e1 \u00fatil considerar primero la proposici\u00f3n, defendida por algunos fil\u00f3sofos, de que es la irracionalidad, m\u00e1s que la enfermedad lo que se debe considerar como criterio para [definir] los trastornos psiqui\u00e1tricos.<br><br><strong>Felicidad, irracionalidad y cognici\u00f3n<\/strong><br><br>Principalmente debido a las persistentes dudas en torno a aplicar el concepto de enfermedad a los trastornos psiqui\u00e1tricos es que un cierto n\u00famero de fil\u00f3sofos han sugerido que la cualidad de racionalidad es m\u00e1s apropiada como criterio para distinguir entre tales trastornos y tipos de conducta y experiencia que no son dignos de atenci\u00f3n psiqui\u00e1trica.<br>De acuerdo con Radden (26), la conducta puede ser descrita como irracional si es bizarra y socialmente inaceptable, [si] reduce los servicios esperados de un individuo, o [si] no est\u00e1 basada en buenas razones (es decir, aceptables y consistentes l\u00f3gicamente); en este \u00faltimo caso en particular Radden cree que [tal] conducta deber\u00eda ser objeto de escrutinio psiqui\u00e1trico.<br><br>Una perspectiva similar ha sido adoptada por Edwards (27) que sostiene que los casos bona fide de trastornos psiqui\u00e1tricos [que se pueden aceptar de buena fe] se caracterizan por acciones que fallan en alcanzar su prop\u00f3sito manifiesto, por un pensamiento il\u00f3gico y repleto de contradicciones, por creencias que resultan falseadas por la experiencia, por la incapacidad de dar razones para las acciones, por pensamientos ininteligibles y sin sentido, y la carencia de imparcialidad y moderaci\u00f3n.<br><br>Algunas definiciones de irracionalidad tienen claramente m\u00e1s sentido que otras. El car\u00e1cter bizarro y la desaprobaci\u00f3n social son criterio d\u00e9biles para la irracionalidad debido a que est\u00e1n culturalmente acotados, y son dif\u00edciles de aplicar con alg\u00fan grado de consistencia: la predilecci\u00f3n Lancasteriana por la sangre de cerdo seca podr\u00eda parecer bizarra a los Hotentotes, que prefieren comer babosas. Contra esto algunos autores han argumentado que las creencias delirantes deber\u00edan ser consideradas respecto de su trasfondo cultural, aunque esto tiene la desventaja de permitir a los reg\u00edmenes totalitarios diagnosticar a los disidentes pol\u00edticos como enfermos mentales [insanes] (28).<br><br>Para probar si la felicidad es o no irracional puede ser, por lo tanto, m\u00e1s seguro recurrir [fall back 8 on] a las anteriores aproximaciones para definir la irracionalidad, indicadas por Radden y Edwards. As\u00ed, aunque haya una carencia de datos relevantes, parece razonable asumir que la felicidad a menudo da lugar a acciones que fallan en obtener sus prop\u00f3sitos manifiestos, y que por lo tanto hacen disminuir los servicios esperables de la persona feliz.<br>Las potenciales amenazas vitales que son consecuencia de la felicidad han sido ya discutidas. Adem\u00e1s, las personas felices pueden experimentar grandes dificultades con tareas triviales pero esenciales.<br><br>Tanto Radden como Edwards implican que la irracionalidad puede ser demostrada por la detecci\u00f3n distorsiones y d\u00e9ficit cognitivos de toda clase. Hay excelentes evidencias experimentales de que las personas felices son irracionales en este sentido. Se ha mostrado que la gente feliz, en comparaci\u00f3n con la gente triste o deprimida, resultan afectadas cuando recuperan eventos negativos desde la memoria de largo plazo (29).<br>Se ha mostrado tambi\u00e9n que la gente feliz exhibe variados errores [sesgos] de juicio que les impiden adquirir una comprensi\u00f3n realista de su entorno f\u00edsico y social. As\u00ed, hay consistente evidencia de que la gente feliz sobrestima su control sobre los eventos de su entorno (a menudo hasta el punto de percibir eventos completamente aleatorios como producidos por su voluntad), que hacen evaluaciones positivas poco realistas de sus propios logros, que creen que otros comparten sus poco realistas opiniones sobre ellos mismos, que muestran una carencia general de imparcialidad cuando se comparan a s\u00ed mismos con otros (30).<br><br>Aunque la carencia de estos sesgos en las personas deprimidas ha llevado a muchos investigadores psiqui\u00e1tricos a enfocar su atenci\u00f3n sobre lo que ha llegado a ser conocido como realismo depresivo, es la falta de realismo de las personas felices lo que es m\u00e1s digno de ser notado, y es seguramente una clara evidencia de que tales personas deben ser vistas como psiqui\u00e1tricamente trastornadas [disordered].<br>Posibles Objeciones<br>He argumentado que la felicidad cumple con todos los criterios razonables para [ser considerada como] un trastorno psiqui\u00e1trico. Es estad\u00edsticamente anormal, consiste en un conjunto acotado [discrete] de s\u00edntomas, hay al menos alguna evidencia de que refleja un funcionamiento anormal del sistema nervioso, y est\u00e1 asociada con variadas anormalidades cognitivas en particular, con una carencia de contacto con la realidad.\u2079 La aceptaci\u00f3n de estos argumentos lleva a la conclusi\u00f3n obvia de que la felicidad debe ser incluida en las futuras taxonom\u00edas de enfermedades [illness] mentales, probablemente como una forma de trastorno [disorder] afectivo. Esto la ubicar\u00eda en el Eje I del Manual Diagn\u00f3stico y Estad\u00edstico de la Asociaci\u00f3n Americana de Psiquiatr\u00eda [DSM] (20).<br><br>Teniendo esto en mente, humildemente sugiero que el t\u00e9rmino del lenguaje ordinario \u00abfelicidad\u00bb sea reemplazado por la descripci\u00f3n, m\u00e1s formal, \u00abtrastorno afectivo mayor, tipo agradable [pleasant]\u00bb, en inter\u00e9s de la precisi\u00f3n cient\u00edfica, y con la esperanza de reducir cualquier ambig\u00fcedad diagn\u00f3stica.<br><br>Hay dos posibles objeciones a la inclusi\u00f3n del trastorno afectivo mayor, tipo agradable, como trastorno psiqui\u00e1trico. Primero, se podr\u00eda argumentar que la felicidad no es normalmente causa de preocupaci\u00f3n terap\u00e9utica. La preocupaci\u00f3n terap\u00e9utica ha sido de hecho propuesta como un criterio para [definir una] enfermedad por Kraupl-Taylor (3) debido a la dificultad de formular un criterio menos arbitrario. Sin embargo, Kendell (15) ha criticado esta definici\u00f3n como peor que no hacer definici\u00f3n alguna debido a su obvia circularidad\u00b9\u2070, y por la inevitable implicaci\u00f3n de que las enfermedades ser\u00edan fen\u00f3menos determinados cultural e hist\u00f3ricamente. Sobre esta base, [habr\u00eda que aceptar que] la anemia celular, la anorexia nerviosa y la psicopat\u00eda (para nombrar tres ejemplos inequ\u00edvocos de enfermedad descritos s\u00f3lo en la \u00e9poca reciente) no eran enfermedades antes de su descubrimiento.<br><br>En cualquier caso, una vez que las consecuencias debilitantes de la felicidad lleguen a ser reconocidas ampliamente, es probable que los psiquiatras empezar\u00e1n a prescribir tratamientos para esta condici\u00f3n, y podemos esperar la emergencia de una [orientaci\u00f3n] cl\u00ednica [para tratar] la felicidad y de medicamentos anti-felicidad en un futuro no muy lejano.<br>La segunda objeci\u00f3n, relacionada [con la anterior], a la proposici\u00f3n de que la felicidad sea vista como un trastorno psiqui\u00e1trico apunta sobre el hecho de que normalmente no es evaluada de manera negativa. En realidad, es testimonio del insidioso efecto de la felicidad sobre algunas de las grandes mentes en la historia el que algunos fil\u00f3sofos hayan argumentado que la b\u00fasqueda de la felicidad es el sentido \u00faltimo de todo esfuerzo humano. Sin embargo, es notable el que a\u00fan algunos de aquellos que han tenido la imprudencia de abogar por la m\u00e1xima felicidad para el m\u00e1ximo n\u00famero [de personas] han sido expl\u00edcitos en rechazar aquellas formas extremas de felicidad relacionadas con los placeres [gluttony, literalmente: la glotoner\u00eda] de los sentidos (32).<br><br>M\u00e1s importante que esto, el argumento de que la felicidad sea excluida de las futuras clasificaciones de trastornos psiqui\u00e1tricos meramente sobre la base de que no es evaluada de manera negativa conlleva la consecuencia de que los juicios de valor deber\u00edan determinar nuestra aproximaci\u00f3n a la clasificaci\u00f3n psiqui\u00e1trica. Tal sugerencia es claramente hostil al esp\u00edritu de la psicopatolog\u00eda considerada como una ciencia natural.<br>En efecto, s\u00f3lo una psicopatolog\u00eda que declare abiertamente la relevancia de los [juicios de] valor para la clasificaci\u00f3n podr\u00eda persistir en excluir la felicidad de los trastornos psiqui\u00e1tricos.<br><br>Richard Bentall es Senior Lecturer en el Departamento de Psicolog\u00eda Cl\u00ednica de la Universidad de Liverpool.<br><br>Referencias<br>(1) Argyle M. The psychology of happiness. London: Methuen, 1987.<br>(2) Eibl-Eibesfeldt I. Ethology: the biology of behaviour. New York: Holt, Rinehart and Winston, 1975.<br>(3) Andrews FM, Withey S B. Social indicators of well-being. London: Plenum, 1976; Batson D, Coke J S, Chard F, Smith D, Taliaferro A. Generality of the \u00abglow of goodwill\u00bb: effects of mood on helping and information acquisition. 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